Rehab
Una chica que conozco hace muy poco me dijo que debía internarme en un centro de rehabilitación, me reí demasiado, pero después estuve a punto de llorar, porque no era broma. No se por qué cuento esto, yo no soy un pobre weón marihuanero (aunque planee hacerlo) ni tampoco soy un depresivo que sólo quiere autodestruirse, aunque a veces me cuesta creer que haya gente que me quiera. Extraño a mi perro, era honesto, me quería. Se llamaba Milo, murió hace dos años, no me dio pena hasta hace muy poco, ahora cada vez que pienso en él me dan ganas de llorar. La Anita me preguntó si estaba en el mal camino, le respondí en seco que no, pero jamás me quedó claro a que se refería con la pregunta. La Jocelyn me dijo que yo hacía puras weas. Sueño con agua que se desborda. Mares polares y mares tropicales, también ríos. El paisaje es sublime, pero el agua es devastadora y debo huir. A veces salvo personas: mi familia, mis amigos mi perro. Pero la mayoría de las veces me canso de correr. Quizás sea ese el problema.
La misma chica me preguntó que se siente estar volado. Le respondí: imagina que vuelves a ser niño y tienes en tus brazos tu juguete favorito, que al mismo tiempo es el más viejo y feo; imagina que vas por la calle y alguien te llama entre la multitud, miras atrás y pero no hay nadie; imagina que alguien te dice que tú no eres tú, y piensas y piensas en eso. Eso es volarse. Es ser tonto, creerse tonto. Pensar que quizás 1+1 no es 2. Pensar que Pinochet se ganó el premio Nóbel de la Paz y que era una buena persona después de todo. Pensar que Madonna se lava el pelo con Ballerina y que en invierno sufre de cistitis. Cuando estás volado es fácil creer todas las mentiras. Es fácil creer que eres feliz, estás bien y que tu perro nunca murió.
La misma chica me preguntó que se siente estar volado. Le respondí: imagina que vuelves a ser niño y tienes en tus brazos tu juguete favorito, que al mismo tiempo es el más viejo y feo; imagina que vas por la calle y alguien te llama entre la multitud, miras atrás y pero no hay nadie; imagina que alguien te dice que tú no eres tú, y piensas y piensas en eso. Eso es volarse. Es ser tonto, creerse tonto. Pensar que quizás 1+1 no es 2. Pensar que Pinochet se ganó el premio Nóbel de la Paz y que era una buena persona después de todo. Pensar que Madonna se lava el pelo con Ballerina y que en invierno sufre de cistitis. Cuando estás volado es fácil creer todas las mentiras. Es fácil creer que eres feliz, estás bien y que tu perro nunca murió.



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